domingo, 11 de marzo de 2007

TESTIMONIO DEL UNICO SOBREVIVIENTE

TAL Y COMO ESCRIBÍ EN LA PRIMERA ENTRADA DE ESTE BLOG, GAS VALPO SABÍA DE LA FUGA DESDE LA MADRUGADA, Y NO HICIERON NADA, TODOS LOS TESTIGOS ESTÁN MUERTOS, SALVO ESTE JOVEN QUE POR MILAGRO SOBREVIVIÓ Y PUDO CONTAR COMO FUÉ TODO.

La agonía del único sobreviviente

Perdió a su madre y hermano y aún no se siente capaz de ir al cementerio.
Pide justicia para que se establezcan las responsabilidades y se evite otro accidente.

Érica bravo


Soledad
"Estoy con mucha gente alrededor, pero me siento solo. Me ha costado dejar de ver a mi mamá y a mi hermano".
"Nadie de la calle Serrano pudo dormir por el olor a gas la madrugada del 3 de febrero", reveló por primera vez, Marco Ayala, el único sobreviviente de la fatídica explosión que terminó con la vida de cuatro personas, entre ellas, su madre y su hermano. La fuerza de la explosión lo hizo volar por casi 30 metros, arrojándolo en el edificio contiguo, desde donde fue rescatado milagrosamente por su mejor amigo.
A poco más de un mes de la tragedia que despertó y estremeció a los porteños, Marco Ayala recuerda con tristeza, entre el dolor y la soledad que lo embargan, las últimas horas junto a sus seres queridos.
"Soñé que me intoxicaba"
Su dormitorio estaba ubicado en el segundo piso de la casa de Serrano Nº 376 y su ventana daba hacia la calle. "Tuve pesadillas, soñé que me estaba intoxicando con el olor a gas, que estaba la cocina abierta y no la podía cerrar. Recuerdo que mi madre entró a la pieza, me tocó la espalda y me dijo: 'Marco, cómo puede dormir con este olor'. Pero yo ya no lo sentía, creo que ya estaba medio ido", relató el sobreviviente, quien advirtió que toda la casa estaba impregnada con el olor.
"Abrimos las ventanas pero, afuera era más intenso", precisó, momento en que decidieron llamar a los organismos de emergencia.
"A eso de las cinco de la mañana llamamos a Carabineros. A los pocos minutos llegó el furgón. Mi mamá conversó con ellos y también salió la vecina del edificio Subercaseaux, pero los policías le dijeron que se acostara porque estaba todo bajo control".
"Luego, llamamos a Bomberos y dijeron que ya habían dado aviso. A los minutos llegó el carro, mi mamá bajó a discutir con el bombero y yo me quedé mirando desde el balcón. Andaban con el detector de gas y al encenderlo la máquina marcó al máximo".
"En la vereda había como una grieta y de ahí emanaba el olor. Estaba a unos tres metros de la puerta de mi casa hacia la plaza Sotomayor. Toda la gente del Subercaseux estaba despierta. Nadie durmió con el olor. El bombero midió con el detector unos peldaños más arriba de mi casa y marcó hasta arriba", comentó.
"Después de una larga discusión, tiempo en que incluso mi mamá llamó a Chilquinta porque estábamos sin luz por el olor a gas, a las 7 de la mañana subí al tercer piso, al dormitorio de mi hermano para llamar a la niña del restorán 'Puntocom', local que se abastecía por GasValpo, pensando en que la emanación venía de ahí".
La conversación con la mujer fue breve porque ella iba llegando al lugar, al igual que la camioneta de GasValpo que llegó con sólo un funcionario. "Esa fue la última vez que vi a mi hermano", comentó.
Ayala regresó a la calle junto a su madre. "Ella increpó al funcionario de GasValpo, quien lo único que respondió fue que iban a ver el problema".
- ¿Le pidieron a Bomberos que evacuaran?
"Sí, la señora del frente le dijo y mi mamá hizo lo mismo, pero ellos respondieron que iban a ir GasValpo y que ellos solucionarían el problema. Bomberos debió haber evacuado porque el olor era insoportable".

los últimos minutos...

Una vez que llegó la camioneta de GasValpo, Marco Ayala regresó a su hogar junto a su madre, confiados en que los especialistas cortarían la llave de paso.
"Ella entró a su pieza y cerró la puerta. De ahí, nunca más la vi... La mañana estaba helada, yo andaba con salida de cancha y jersey y me acosté con ropa, eché desodorante ambiental para pasar el olor y me puse la frazada hasta arriba (hasta los labios, mientras que con su mano se cubrió el rostro)".
La explosión
"Como a las 8.35 siento un estruendo debajo de mi casa y veo una luz subiendo. En ese momento me sucedió algo extraño, como que algo me envuelve y digo 'aquí estoy muerto'. Después, siento como que algo me transporta... y despierto cuando me iban a subir a la ambulancia. La mano la tenía quemada y la espalda me dolía".
Marcos Ayala fue lanzado unos 30 metros por la explosión. Del segundo piso donde dormía fue encontrado en el primer nivel del edificio contiguo, donde funcionaba una oficina de la Polla Gol.
salvado por su amigo
Para Ayala, su rescate fue milagroso. "Cuando fue la explosión iba pasando un amigo en una micro. Se bajó, se devolvió y vio que mi edificio se incendiaba. También observó que más allá iba entrando una persona a la Polla Gol. Ella había visto que alguien movía los brazos. Esa persona era yo que instintivamente me movía, porque estaba inconsciente.
Hoy, Marco Ayala, el único sobreviviente de la explosión, aún no logra comprender lo que sucedió esa mañana. Todavía no se siente capaz de ir al cementerio a ver a su madre y su hermano; tampoco fue a la misa y a sus funerales.
"Ahora me siento en el aire. Yo lo perdí todo. Tenía una estabilidad, un hogar, una familia… No le doy a nadie el dolor de perder a la mamá o al hermano. Eso duele".

1 comentario:

Sergio dijo...

Lamento la ignorancia de los que creeen tienen la facultad de expresarse públicamente sin ninguna consecuencia.
No les quepa duda, que cuando este juicio termine, que esperamos sea pronto, quedará clara la responsabilidad de la eléctrica en lo que lamentablermente ocurrió.
Entonces, me gustaría escuchar su opinión y que sigan tan valientes para enfrentar las consecuencias de haber ensucuado la imagen la de distribuidora de gas.
Lean los informes periciales y después opinen, ignorantes!